Noticias  
 
 


Gracias a un científico, alumnos de colegio y universidad en Manizales pueden lograrlo.

Mientras realiza un experimento con una centrifugadora que extrae ADN de unas fibras vegetales, un grupo de jóvenes escucha Thriller, de Michael Jackson, y baila rodeado de equipos de punta.

En este ambiente informal, en la azotea de la planta de tratamiento de agua Niza, a las afueras de Manizales, se generan inventos que están poniendo a esta ciudad en el panorama científico mundial. Y los artífices son, precisamente, 10 jóvenes, entre colegiales y universitarios, de 16 a 25 años, que vienen todos los días a este laboratorio de la organización conocido como Parque de la Creatividad.

A fuerza de dar rienda suelta a su curiosidad, ya están terminando de desarrollar inventos como un sensor que detecta petróleo al analizar la tierra de la superficie, un antibiótico natural capaz de burlar la resistencia de los microorganismos, una fibra vegetal para fabricar desde oleoductos hasta carros y un microorganismo sintético que descompone el agua de mar y la vuelve potable. Detrás de cada desarrollo hay una firma patrocinadora interesada en explotarlo comercialmente.

Sus jornadas de trabajo son largas y pueden terminar a las 4 de la mañana. No reciben sueldo; su recompensa es viajar, hacer ciencia con más recursos que en cualquier universidad y patentar sus inventos. "La idea de registrar nuestras creaciones es que trabajemos en proyectos con impacto económico, pues si las empresas ven un beneficio allí, aportan recursos", dice Natalia Medina, de 18 años, quien cursa primer semestre de medicina en la Universidad de Manizales y es parte del equipo que identificó genéticamente la capacidad de las plantas para formar tejidos resistentes.


Sobre el equipo

Algunos inventores llegaron al Parque de la Creatividad porque le enviaron un e-mail a Raúl Cuero y otros a través de campamentos científicos. En Manizales, se realizó uno hace tres años. Cada universidad y colegio mandó a sus mejores alumnos, y de los 40 que iniciaron, solo quedan 10. Los sobrevivientes van a Indianápolis (Estados Unidos) o Tel Aviv (Israel) a enseñar a otros a hacer ciencia y la Organización de Estados Americanos (OEA) los puso de ejemplo de productividad.


Participan tres ciudades

Proyectos en Bogotá, Bucaramanga y Manizales

El Parque de la Creatividad también funciona en Bogotá (Hospital Militar) y Bucaramanga. La idea fue de Raúl Cuero, de 63 años, oriundo de Buenaventura y hoy vinculado a la Universidad Prairie View A&M (Estados Unidos). La más adelantada del grupo es Juliana Navia, una microbióloga de 22 años, quien ya tiene un método para detectar la diabetes en su primera etapa.




Ver noticia en el sitio: www.eltiempo.com